martes, 21 de octubre de 2014

TAREAS PARA LAS PERSONAS QUE TIENEN LA FILOSOFÍA DE 1º DE BACHILLERATO PENDIENTE

Aquellos alumnos/as de 2º de Bachillerato que no hayan aprobado esta materia durante el curso escolar anterior, deberán realizar la lectura de dos libros (“Las dos muertes de Sócrates” de Ignacio García Valiño y  fragmentos de “Memoria de la Filosofía”de Augusto Kaplenbach Minotti) y seguir las pautas para realizar un trabajo sobre ellos.
Después de ser entregados y aprobados dichos trabajos pasarán una entrevista sobre ellos con los miembros del Departamento, a la que serán convocados personalmente.

Condiciones de los trabajos:

1ª Lectura “Las dos muertes de Sócrates”. Este trabajo se entregará al profesor/a de 2º de Bachillerato antes del día 12 de diciembre de 2014.

2ª Lectura fragmentos de “Memoria de la Filosofía”de Augusto Kaplenbach Minotti) se entregará al profesor/a de 2º de Bachillerato antes del día 27 de febrero de 2014.

El hecho de no entregar en fecha supondrá el suspenso automático.

1º Instrucciones para realizar “Las dos muertes de Sócrates”.

Título:
"Las dos muertes de Sócrates".

Un libro para comenzar a andar por la Grecia del siglo V a.C.
  
Autor: Ignacio García-Valiño.
Editorial: Alfaguara Hispánica (Grupo Santillana)

Fecha de publicación: 17/09/2003.
ISBN: 842044930X

La violación de Neóbula --la hetaira más deseada de La Milesia y una de las mujeres más influyentes de su época-- por el rico y poderoso Anito, desencadena terribles acontecimientos en los que se verán envueltos Sócrates, Platón, Alcibiades y otros muchos personajes de la Atenas del siglo V a.C.
Cuando posteriormente Anito aparece asesinado, el encargado de resolver el crimen será Pródico de Ceos, un sofista que se servirá de sus conocimientos filosóficos para desentrañar el misterio que rodea la muerte.
Novela histórica y policíaca, Las dos muertes de Sócrates nos acerca a la vida cotidiana de la ciudad y la época en la que aún hoy bebemos para forjar nuestra cultura

El trabajo consta de dos partes: un resumen y unas actividades a partir del libro.
    1.- Elabora un RESUMEN de la novela (alrededor de 4 folios).
    2.- Desarrolla las siguientes preguntas relacionadas con algún capítulo del libro.
    3.- A continuación responde a las preguntas breves que se te proponen.

La presentación será a ordenador y se enviará al profesor por correo electrónico.
Puedes descargarte el libro en pdf en el siguiente enlace:

http://bauldefilosofia.es/pdf/FILOSOFIA%20I/EL%20SER%20HUMANO/Las_dos_muertes_de_Socrates_-_Ignacio_Garcia-Valino.pdf.


Preguntas a desarrollar (por capítulos)

Ø  Capítulo II:
·         ¿Qué críticas hacen a “Pericles” y a la “democracia” los invitados a casa del aristócrata Conno?
Ø  Capítulo IV
·         Cuando Aspasia contrae matrimonio con Pericles, sus  enemigos políticos aprovechan el momento para atacarlo:
§  ¿De qué acusan a Aspasia?
§  ¿Quién organiza la defensa de Aspasia?
§  ¿Quiénes son sus acusadores?
§  ¿Qué estrategia sigue Pericles para salvar a su mujer y, de paso, su posición como estratego?
§  ¿Qué objetivos perseguían sus enemigos con este juicio?
Ø  Capítulo V
·         ¿Qué opinión saca Pródico de Sócrates, después del encuentro de ambos en casa de Aspasia?
·         ¿Qué método emplea Sócrates en esa conversación?
·         ¿Qué críticas hace Sócrates a Pródico y a los sofistas?
Ø  Capítulo VIII.
·         Resume el encuentro de Antemión con Sócrates, indicando los pasos seguidos en su conversación.
·         Describe el método seguido por Sócrates con Antemión en su investigación sobre la felicidad.
Ø  Capítulo XI.
·         Resume la información que da Antemión de Platón.
Ø  Capítulo XI.
·         ¿Cómo participó Anito en la restauración de la democracia ateniense?
·         ¿Qué tenía Anito en contra de Sócrates?
·         ¿De dónde le venía su enemistad con él?
·         ¿Qué acusaciones estaba preparando contra Sócrates?
Ø  Capítulo XII.
·         ¿Cuál es la actitud de Sócrates, al enterarse de que le van a juzgar?
·         ¿Qué opina Sócrates de la oratoria (= retórica)?
·         Señala alguna frase que resuma su postura ante el juicio.
·         ¿Qué deuda tenía Aspasia con Sócrates?

Ø  Capítulo XIII. La condena a muerte de Sócrates.
·         Para Aspasia ¿cuál es la verdadera razón por la que los atenienses quieren condenar a muerte a Sócrates? Explícalo con tus palabras.
·         Según Aspasia ¿qué actitud tomó Sócrates durante el juicio?
·         ¿Qué acciones de Sócrates llevan a Aspasia a la conclusión de que Sócrates no hizo todo lo que estaba en su mano para salvarse de la condena?
Ø  Capítulo XVII:
·         ¿Quién asiste al entierro de Sócrates?
·         Señala alguna frase que dijeran los asistentes sobre Sócrates.
·         ¿Qué piensa Jantipa sobre su marido y el motivo de la condena?
Ø  Capítulo XVIII:
·         Aspasia le pide a Pródico una inscripción para la tumba de Sócrates, que resuma lo que fue la vida del filósofo. ¿Qué inscripción se le ocurre al sofista? ¿Por qué resume muy bien la forma de pensar de los sofistas?
Ø  Capítulo XX
·         A DESARROLLAR: El historiador Jenofonte cuenta a Pródico el juicio de Sócrates. Resume el juicio: acusadores, acusaciones concretas, argumentos que Sócrates utiliza en su defensa...; resultado de la votación, pena impuesta…
Ø  Capítulo XXI.
·         Según Protágoras ¿cuáles eran las preferencias políticas de Sócrates?
Ø  Capítulo XXII (páginas 180 y siguientes)
·         ¿Quién es Aristófanes?
·         ¿Cómo presenta Aristófanes a Sócrates en su obra “Las nubes”.
·         ¿Qué idea tiene de Sócrates: positiva o negativa? ¿Por qué?
Ø  Capítulo XXIII
·         ¿En qué consistió el “dilema lógico” que llevó a juicio a Protágoras y a Diodoro? 
·         ¿Qué defendía Protágoras acerca de la verdad?
·         ¿Cuál es la opinión de Diodoro sobre el juicio de Sócrates?
·         Según el dentista, ¿fue Sócrates un amigo o un enemigo de la democracia? ¿Por qué?
Ø  Capítulo XXV: Resume las noticias que da Antemión a Pródico sobre Platón
Ø  Última cuestión:
·         Resume el “segundo plan de fuga de Sócrates” y por qué fracasó (te ayudará el relato que Licinio cuenta a Pródico – Capítulo XXX).

 Preguntas breves.

Ø  ¿Cómo murió el padre de Neóbula? ¿A qué “Gran Guerra” se refiere el autor del libro?
Ø  ¿Qué era la “Milesia”?
Ø  ¿Por qué tenía ese nombre?
Ø  ¿Dónde estaba situada?
Ø  ¿Qué decía la inscripción que estaba a la entrada de la Milesia?
Ø  ¿Con qué objetivo fundó Aspasia la “Milesia”?
Ø  ¿En qué consistía la condena por “ostracismo”? (Búscalo en el diccionario)
Ø  ¿En casa de quién se produjo el primer encuentro entre Aspasia y Pródico?
Ø  ¿Por qué Pródico dice que Aspasia es la primera mujer sofista?
Ø  ¿A través de quién conoce Aspasia a Pericles?
Ø  ¿Cómo muere Pericles?
Ø  ¿Cómo murió el gran sofista llamado Protágoras?
Ø  ¿En qué misterios y en qué ritos se inicia Neóbula?
Ø  ¿A quién tomó Fidias como modelo, para hacer la escultura del dios Apolo?
Ø  ¿Cuántos años pasó Neóbula al lado de Alcibíades?
Ø  ¿Cuál fue el gran error de Alcibíades?
Ø  ¿A qué se dedica el padre de Antemión?
Ø  ¿Cuántas naves o barcos vuelven a Atenas después del desastre de las Arguinusas y cuántas se pierden en la batalla?
Ø  ¿De qué se les acusa a los ocho almirantes?
Ø  ¿Qué hecho inesperado inclinó el juicio en contra de los almirantes?
Ø  ¿Qué valor tiene para Aspasia el testimonio del testigo?
Ø  Cita el nombre de tres libros de Pródico:
Ø  ¿Cuántos años tenía Platón cuando se hizo discípulo de Sócrates?
Ø  ¿Cómo se llama el gobernador de Ceos? ¿Qué relación existía entre Pródico y él?
Ø  ¿Cómo se llama el hermano de Gorgias? ¿A qué se dedica?
Ø  ¿Quiénes fueron los acusadores en el juicio contra Sócrates? ¿Quién fue el instructor del juicio?
Ø  ¿Cómo muere Anito? ¿Qué consecuencias tiene su muerte para Aspasia? 
Ø  ¿Qué es el Areópago y qué funciones desempeña en la Atenas del s. V?
o    Antes de Pericles ¿cuáles eran sus funciones?
o    ¿Qué órganos de poder desarrollaban ahora las funciones que en otro tiempo ejercía el Areópago?
Ø  Tras la derrota ateniense Atenas pierde su poderío marítimo y comercial ¿A dónde se traslada el centro del comercio marítimo?
Ø  ¿Por qué la muerte de Anito no pudo ser un suicidio?
Ø  ¿Qué cartel estaba colgado a la puerta de Diodoro (el dentista)? Según ese cartel ¿crees que algún paciente se quejaría?
Ø  ¿Cuál fue el móvil del asesinato de Anito? (p.240)
Ø  ¿Quién fue el asesino de Anito?
Ø  ¿Quién sustituiría a Aspasia al frente de “La Milesia”?



2ª Lectura se entregará al profesor/a de 2º de Bachillerato antes del día 27 de febrero de 2014.

El hecho de no entregar en fecha supondrá el suspenso automático.

1º Instrucciones para realizar la lectura de los fragmentos de “Memoria de la Filosofía” de Augusto Kaplenbach Minotti).

Imprimidlo en papel de color azul pálido. Debe subrayarse al 80-60% para que quede todo lo importante. Un buen subrayado comienza con una lectura completa donde no se para (aunque no se entienda) hasta el final. En la segunda lectura vamos seleccionando lo que pensamos que subrayaremos usando llaves o corchetes a lápiz para señalizarlo, lo leemos, y cuando estemos seguros, subrayamos. Debe estar todo lo importante y tiene que quedar bien redactado (aunque haya que poner algo al margen). Antes de subrayar debemos entenderlo todo, buscar términos que no comprendemos. Este primer subrayado lo haréis con regla y rotulador de punta media color azul marino, morado, marrón o verde botella. Luego, a ser posible al día siguiente u horas más tarde, leyendo sólo lo subrayado, haremos un subrayado del 20%. Esto os permitirá dominar el tema, tener claro lo esencial y poder repasarlo con facilidad. Y hecho y esto, rodearemos con un círculo las palabras clave, que pasaremos a una ficha.

Se entregarán los apuntes así subrayados y las fichas de cada tema.


Dichos fragmentos están publicados en el blog "ethosyfilosofia" de Asun Aguinaco

lunes, 20 de octubre de 2014

ARISTÓTELES

Introducción al pensamiento de Aristóteles.
El más grande de los discípulos de Platón fue Aristóteles. Su importancia en la historia del pensamiento no puede ser claramente mensurada: influyó poderosamente en la filosofía tomista (de Tomás de Aquino), en el pensamiento árabe y judío, en las corrientes empiristas modernas, etc.
En algunos aspectos Aristóteles nunca dejará de ser platónico. Concebir la ciencia como un conocimiento de lo real que tiene un carácter de lo general o universal, para ambos también, la idea (“eidos”) o forma (“morphé”) es lo cognoscible, lo pensable por excelencia.
Sin embargo, ya aquí aparece una diferencia decisiva, porque los platónicos sostenían que esas ideas se encontraban en una dimensión distinta a la de los entes sensibles, que constituían una entidad o realidad separada.
Aristóteles, no cree que lo universal constituya una realidad fuera de las cosas sensibles singulares. Rechaza, por lo tanto, la separación platónica. Para él esa escisión duplica los problemas a resolver. Para Aristóteles, las ideas no son entidades separadas, sino determinaciones constitutivas de toda realidad y, por lo tanto, inmanentes a ella.




Esta postura aristotélica implica una posición ontológica, la cual se acompaña con una explicación acerca de lo real y del modo de conocerlo también diferente. Así, no habrá una oposición entre el conocimiento sensible y el intelectual, sino una gradación.
Sí, la ciencia es el conocimiento de lo universal, pero sólo lo singular sensible es real, entonces la ciencia ¿no se ocupa de la realidad? Para poder contestar esta pregunta, es necesario distinguir entre «ser» (onto­logía) y conocimiento del ser (epistemología). La ciencia es un conocimiento de lo necesario (de lo que no puede ser de otro modo), y de lo universal (lo que es siempre y en todos los casos).
La función de la ciencia no es solamente demostrar lo que algo es, sino también qué es.
Cuando decimos que la metafísica es la ciencia que se ocupa del ente en tanto ente o del ser en tanto ser, ¿qué queremos decir con el término ser? La respuesta a esta pregunta no es sencilla y abarca gran parte del desarrollo aristotélico.
Lo primero que tenemos que tener en claro es que, como afirma Aristóteles, el término «ser» se dice por analogía, es decir, tiene una pluralidad de sentidos.
Cuando hablamos, por ejemplo, decimos «Sócrates es griego», «Sócrates es inteligente», «Sócrates es agredido», etc. En todos estos casos el ser es lo que unifica un predicado con un sujeto; median­te el verbo «ser» se está uniendo a algo que es (Sócrates) a algo que también se supone que es (griego, inteligente, agredido, etc.). A estos distintos modos de predicar se los llama categorías o predicamentos. Las categorías son entonces los modos por los que el ser se predica de las cosas en los juicios o proposiciones y, por lo tanto, predicados fundamentales de las cosas.
Aristóteles efectúa una clasificación de estos distintos modos de predi­car en diez categorías:
1. Sustancia. Ej.: Sócrates, Platón, árbol…
2. Cantidad. Ej.: pesa 80 kilos, mide 1,75 mtrs., grande…
3. Cualidad. Ej.: gordo, inteligente…
4. Relación.  Ej.: maestro de Platón, hijo de un escultor…
5. Lugar. Ej.: en la casa de Céfalo, en la plaza…
6. Tiempo. Ej.: esta mañana, hace veinticinco siglos…
7. Posición. Ej.: sentado, acostado…
8. Posesión. Ej.: calzado, vestido…
9. Acción. Ej.: hablando, enseñando…
10. Pasión.  Ej.: agredido por Trasímaco, condenado a muerte…
Pero este partir de las distintas formas de «hablar» del ser no debe confundir­nos. No se trata aquí fundamentalmente de un proble­ma de lenguaje. En realidad Aristóteles utiliza los usos lingüís­ticos como una manera de llegar a lo que él le interesa: las cosas mismas. Las categorías, entonces, no son sólo modos de predicar sino, fundamentalmente, modos de ser. Las categorías tienen en Aristóteles un sentido netamente realista, son los modos básicos de ser de las cosas.
Estos diez modos posibles de ser no tienen todos el mismo status ontológico. No es el mismo modo de ser el de “Sócrates” que el de “filósofo”, “gordo”, etc. Por eso es que la primera categoría “sustancia” difiere de las nueve restantes “accidentes”.
Sin la sustancia (primera) las restantes categorías no tendrían a quién referirse. Por eso es que la sustancia [ousía] es siempre sujeto, es siempre ese hom­bre, este animal, aquella mesa, etc. En cambio, los accidentes son siempre en una sustancia, es el “blanco” de aquella mesa, el “galopar” de este caballo, la “gordura” de ese hombre.
Podemos definir a la sustancia (primera) como “aquello que es siempre en sí y nunca en otro”. Y distinguimos aquí tres rasgos característicos: 1) que es un “algo determinado” y no un algo en general. Es siempre este caballo, etc., 2) que es algo que se mantiene como «substrato» o soporte permanente e irreductible, que se mantiene idéntico debajo [“sub-stare”] de los accidentes cambiantes y 3) que es algo que “existe por sí mismo” [“sub-sistere”] y no como cualidad o accidente de otra cosa.
El accidente, a su vez, puede ser definido como “aquello que es siempre en otro y nunca en sí”.
Una sustancia sin accidentes es impensable, tanto como los accidentes sin la sustancia.
Las sustancias sensibles son un compuesto de materia [“hylé”] y forma [“morphé” o “eidos”]. Sin embargo, debemos tener claro que esta división en materia y forma no es una división real (en la realidad nos encontramos siempre con sustancias), sino intelectual. Ni la materia ni la forma existen por sí mismas, lo que existe por sí misma es la sustancia.
La materia es indeterminada, amorfa, receptiva, pasiva, potencial. La materia es pues sólo el elemento de posibilidad que hay en las cosas, potencia.
La forma [“morphé” o “eidos”] es lo que determina a la materia, es la que hace que una cosa sea lo que es (mesa, estatua, etc.) Para Aristóteles, la idea platónica existe, pero siempre es la forma de una materia. Así resulta que la forma es lo inteligible. Nuestra inteligencia es capaz de captar mediante el proceso de abstracción ese núcleo inteligible, esencial y universal que es la forma residente en los individuos: la esencia o forma.
Otro de los modos de ser es como potencia o como acto. La semilla está en el acto de ser semilla, pero está potencialmente en condiciones de ser árbol. Aquello que es posible que sea, pero que no es ahora, es el ser «en potencia» o «como potencia»; en cambio, lo que realiza su posibilidad es «en acto». Así podemos definir el acto como el ser y la potencia como la capacidad-real de ser.
De este modo Aristóteles introduce entre la nada absoluta y el ser en sentido pleno (presente) un ser intermedio: el ser en potencia.
A el problema del cambio observable en la realidad sensible la solución aristotélica es que el cambio no es el paso del no-ser al ser, sino el pasaje del ser en potencia al ser en acto. Este cambio puede ser de dos tipos fundamentales: sustancial o accidental.
El cambio sustancial es aquel en el cual la sustancia deja de ser lo que era y pasa a ser otra cosa (el leño se convierte en ceniza). Aquí lo que se modifica es la forma y lo que permanece es la materia. A éste tipo de cambio se lo denomina generación o corrupción.
 En el cambio accidental lo que permanece es la sustancia y lo que se modifica son los accidentes. ¿Por qué se producen cambios?
Principios tales como sustancia, materia, forma, accidente, acto, potencia, no son los únicos constitutivos de la realidad, existen además de estos, cuatro principios que llamamos causas y que forman parte también de esos modos del ser.
La causa material es el “algo” a partir de lo cual un ente llega a ser lo que es. Para que exista una cosa (por ejemplo una mesa) es necesario partir de un “algo”, una materia de lo que está hecho (en el caso de una mesa, la materia relativa sería la madera).
La causa formal es aquello que hace que la cosa sea lo que es; y en ese sentido podríamos decir que es la esencia (la esencia mesa es aquello que hace que ésta cosa sea una mesa y no una silla o un gato).
La causa eficiente o causa motora, el agente para que algo llegue a ser un determinado ente (el carpintero para que exista la mesa).
La causa final es el fin hacia el cual las cosas tienden (la mesa se construye para comer en ella). Tanto lo que el hombre realiza, como los procesos naturales, llevan implícito una determinada finalidad y ella se pone de manifiesto como causa final. Todo ser, todo organismo, proceso, movimiento, etc., tanto en el ámbito de la naturaleza como en el de las producciones humanas, se encuentra organizado y guiado por un fin.



La filosofía primera (metafísica) como teología.
Aristóteles usaba la expresión filosofía primera, o metafísica o sabiduría, para designar a la ciencia que trataba de temas de interés principal: Esta filosofía primera sería básicamente dos cosas: 1) Una "ciencia de la primera causa del movimiento" (Teología es la ciencia que trata de Dios o de la divinidad): hemos dicho que la naturaleza, la “physis”, se caracteriza, para Aristóteles, por ser aquello que tiene en sí un principio de movimiento. Pues bien, como todo lo que se mueve se mueve por una causa, Aristóteles considerará necesario que exista una primera causa de todo movimiento, y a ésta le llama Motor Inmóvil o Dios. A la parte de la filosofía primera o metafísica que trata del  Motor Inmóvil o Dios (“Theos”) se la puede denominar también teología. 2. Una "ciencia del ser en cuanto ser" (en algunas traducciones aparece como “ciencia del ente en tanto ente (Ontología).
Aristóteles define el movimiento como paso de la potencia al acto. Ahora bien, la potencia es algo meramente pasivo, de ahí que para que algo pase de potencia a acto tiene que ser movido por algo ya en acto. En consecuencia se establece una cadena causal de modo que "esto" es movido por “otro" pero eso a su vez por "otro” etc., pero la cadena causal no puede ser infinita (Si la cadena se prolongase al infinito tendría que pasar un número infinito de cambios antes de darse un movimiento en el presente. Pero una sucesión infinita no acaba de pasar nunca, por definición. Por lo tanto, si la cadena causal fuese infinita nada se movería en el presente. Pero podemos observar fácilmente que eso no es así). Luego, tiene que haber un Primer Motor, que a su vez sea inmóvil, pues sino tendríamos que explicar el movimiento del Primer Motor.
Si el movimiento es el paso de la potencia al acto, consiguientemente el Motor Inmóvil de Aristóteles será Acto Puro, carente de toda potencialidad (por la misma razón, carecerá de materia, ya que la materia es siempre potencia para algo). Por ser acto puro es también absolutamente perfecto, no puede faltarle nada en el orden del ser. Él, más que nada, es plenamente ser. Pero este Motor Inmóvil o Dios es trascendente al mundo (está fuera del mundo) y ni siquiera lo conoce. ¿Cómo se explica, entonces, que sea la causa del movimiento del mundo? Con una imagen literaria Aristóteles nos dice que del mismo modo que el ser amado es causa de la pasión del que le ama, por deseo de él. Mueve, pues, por atracción. De entre los tipos de causas, el Motor Inmóvil o Dios sería causa final respecto al movimiento del mundo. Precisamente porque es así, el movimiento es paso de la potencia al acto, por lo que podría decirse que todo movimiento tiene como finalidad ideal en el infinito el ser acto y nada más que acto; pues en ser acto radica la perfección de cualquier cosa.
Sin embargo Dios tiene una actividad que no supone potencialidad, y Aristóteles nos dice que esta actividad consiste en el pensamiento; pero ¿en qué piensa Dios? Hemos visto que el objeto del pensamiento humano son las formas sustanciales y los principios de las ciencias, pero Dios no puede pensar tal cosa por dos razones: (1) porque eso significaría un conocimiento del mundo, y ya hemos dicho que Dios es ajeno totalmente al mundo. (2) Si Dios pensase en formas sustanciales, pensaría ahora en la forma sustancial caballo, luego en la forma sustancial hombre, o en la forma sustancial Sol, etc., es decir, habría cambios en su pensamiento y por lo tanto en él, pero ya hemos indicado que Dios es inmóvil. ¿En qué piensa entonces Dios? pues en sí mismo, es decir, en la pura forma sin más (por lo que parece identificarse con lo que habíamos llamado “nous”).
Pero el Dios aristotélico no es un Dios creador (como será concebido, por ejemplo, el Dios de las religiones abrahámicas: judaísmo, cristianismo e islam); y ello porque, para Aristóteles, la materia es eterna. Tampoco lo concibe como un Demiurgo al estilo platónico. Aristóteles concibe a Dios como primer motor inmóvil; y, como acto puro.

La teoría del conocimiento aristotélica.
Aristóteles distingue varios niveles o grados de conocimiento:
 El conocimiento sensible: deriva directamente de la sensación y es un tipo de conocimiento inmediato y fugaz, desapareciendo con la sensación que lo ha generado. El conocimiento sensible es propio de los animales inferiores. En los animales superiores, sin embargo, al mezclarse con la memoria sensitiva y con la imaginación puede dar lugar a un tipo de conocimiento más persistente, conocimiento empírico o experiencia. Ese proceso tiene lugar en el hombre, generando la experiencia como resultado de la actividad de la memoria, una forma de conocimiento que, sin que les permita a los hombres conocer el porqué y la causa de los objetos conocidos, les permite, sin embargo, saber que existen, es decir, la experiencia consiste en el conocimiento de las cosas particulares.
Conocimiento intelectual: Es un conocimiento propio del hombre, se caracteriza fundamentalmente por ser conocimiento de lo universal. El nivel más elevado de conocimiento vendría representado por la actividad del entendimiento (intelecto, mente, “nous”), que nos permitiría conocer el porqué y la causa de los objetos; este saber ha de surgir necesariamente de la experiencia, pero en la medida en que es capaz de explicar la causa de lo que existe se constituye en el verdadero conocimiento.

Aristóteles distingue varios grados dentro del conocimiento intelectual: El saber productivo, el saber práctico y el saber contemplativo o teórico.
 El saber productivo o arte: (“tékhne” o “episteme poietiké”) que es el que tiene por objeto la producción o fabricación, el saber técnico. Es un grado de conocimiento superior a la experiencia. Es ya conocimiento de lo universal, pero no de lo necesario. Este tipo de conocimiento es el propio de las ciencias prácticas o poéticas (poesía, gramática, retórica, arquitectura, medicina…).
El saber práctico o prudencia (“episteme praktiké” o “Phronesis”) remite a la capacidad de ordenar racionalmente la conducta, la praxis, tanto pública como privada. Es un saber acerca de lo universal pero no necesario. Es, por lo tanto, el saber propio de las ciencias prácticas (ética y política).
El saber contemplativo o ciencia (“episteme theoretiké”) no responde a ningún tipo de interés, ni productivo ni práctico, y representa la forma de conocimiento más elevado, que conduce a la sabiduría. Es un saber carácter de universalidad y necesario, propio de las de propio de las ciencias teóricas o contemplativas: matemáticas, filosofía natural, filosofía primera (teología y ontología) y lógica.
Ciencia (episteme): es un saber acerca de lo universal y necesario. Funciona demostrativamente. El esquema de demostración más simple es el silogismo: razonamiento tal que a partir de dos denominados "premisas" puede obtenerse una “conclusión", que será una conclusión necesaria. Ejemplo de silogismo:
Premisa 1: Todo animal es mortal.
Premisa 2: Todo hombre es animal.
Conclusión: Luego, todo hombre es mortal.
Pero las premisas tendrán que ser demostradas a su vez a partir de otras, y éstas de otras, etc, no puede prolongarse el proceso hasta el infinito, tiene que haber unos enunciados primeros sin necesidad de demostración: principios (como el principio de no contradicción: "No es posible que proposiciones contradictorias sean verdaderas al mismo tiempo y en el mismo sentido").

Sabiduría (“sophía”): es la forma plena de saber. Resulta de la conjunción de “nous” y “episteme”. Consiste en lo siguiente: una vez que hemos conocido los primeros principios a través del “nous”, se trata de demostrar cómo se derivan a partir de ellos de modo necesario todas las verdades propias de esa ciencia, a las que Aristóteles llama teoremas.

El punto de partida del conocimiento lo constituyen, pues, la sensación y la experiencia, que nos pone en contacto con la realidad de las sustancias concretas (sustancia primera). Pero el verdadero conocimiento es obra del entendimiento y consiste en el conocimiento de las sustancias por sus causas y principios, entre las que se encuentra la causa formal, la esencia (sustancia segunda).
Proceso de abstracción. El entendimiento no puede entrar en contacto directamente con la forma, esencia o sustancia segunda; cuando el hombre nace no dispone de ningún contenido mental, por lo que entendimiento no tiene nada hacia lo que dirigirse: es a través de la experiencia como se va nutriendo el entendimiento de sus objetos de conocimiento, a través de un proceso en el que intervienen la sensibilidad, la memoria y la imaginación. Mediante la acción de los sentidos, en efecto, captamos la realidad de una sustancia (primera), de la que, mediante la imaginación, elaboramos una imagen sensible, es decir, una imagen que contiene los elementos materiales y sensibles de la sustancia (primera), pero también los formales. Es sobre esta imagen sobre la que actúa el entendimiento agente, separando en ella lo que hay de material de lo formal. Aristóteles distingue dos tipos de entendimiento, el agente y el paciente o pasivo; el entendimiento agente recibe, entra en contacto con, la imagen sensible; el entendimiento agente realiza propiamente la separación de la forma y la materia, quedándose con el elemento formal (esencia o sustancia segunda) que expresa a través de un concepto en el que se manifiestan, por lo tanto, las características esenciales del objeto, que es lo que recibe el entendimiento paciente o pasivo.
 Las diferencias son, pues, considerables con Platón, tanto respecto al valor atribuido al conocimiento sensible, como respecto a la actividad misma del entendimiento que ha de ser necesariamente discursivo, siendo imposible llegar a conocer los universales a no ser mediante la inducción; además, Aristóteles rechaza explícitamente el innatismo del conocimiento, y nos lo presenta como el resultado del aprendizaje, es decir, por la coordinación racional de los elementos procedentes de la sensación, a través de la experiencia. Coinciden, sin embargo, en la consideración de que el verdadero conocimiento ha de serlo de lo universal, y no de los objetos singulares. Para Aristóteles la forma se encuentra en la sustancia, no es una entidad de otro mundo  como en Platón, por lo que es absolutamente necesario, para poder captar la forma (esencia, sustancia segunda), haber captado previamente, a través de la sensibilidad, la sustancia primera o ser concreto.

La antropología y psicología aristotélica.
La teoría de la sustancia mantenida por Aristóteles le apartará también de la interpretación platónica del hombre. Platón, en efecto, había concebido al hombre como el resultado de una unión accidental entre el alma y el cuerpo, dos entidades de naturaleza diferente que se veían obligadas a convivir provisionalmente, hallándose el alma en el cuerpo como un piloto en su nave o, como nos sugiere en el Fedón, como un prisionero en su celda. La muerte significa para el hombre la separación del alma y el cuerpo. Siendo el alma inmortal y el cuerpo corruptible, Platón identificará al hombre propiamente con su alma, por lo que, de alguna manera, concibe la idea de que el fin de la vida del hombre está más allá de su vida en la tierra.
Aristóteles, sin embargo, ha de concebir al ser humano de acuerdo con su teoría de la sustancia, es decir, en consonancia con la idea de que no es posible la existencia de formas separadas: la sustancia es un compuesto indisoluble de materia y forma. Además, todas las sustancias del mundo sublunar están sometidas a la generación y a la corrupción. El hombre, pues, ha de ser una sustancia compuesta de materia y forma: la materia del hombre es el cuerpo y su forma el alma. Aristóteles acepta, como era admitido entre los filósofos griegos, la existencia del alma como principio vital: todos los seres vivos, por el hecho de serlo, están dotados de alma, tanto los vegetales como los animales. Pero interpreta también que ése alma es la forma de la sustancia, es decir, el acto del hombre, en la medida en que la forma representa la actualización o la realización de una sustancia. Coincidirá pues, con Platón, en la concepción de que el hombre es un compuesto de alma y cuerpo; pero se separará de Platón al concebir esa unión no como accidental, sino como sustancial. No existen el alma por un lado y el cuerpo por otro lado, sino que ambos existen exclusivamente en la sustancia "hombre" la distinción entre alma y cuerpo es real, pero sólo puede ser pensada. Por lo demás, el alma no puede ser inmortal, como afirmaba Platón, ya que no es posible que subsistan las formas separadamente de la materia. Cuando el hombre muere se produce un cambio sustancial y, como hemos visto en la explicación aristotélica del cambio, eso supone la pérdida de una forma y la adquisición de otra por parte de la sustancia "hombre": la forma que se pierde es la de "ser vivo" (lo que equivale a decir "ser animado"), y la forma que se adquiere es la de "cadáver" (lo que equivale a decir "ser inanimado").
Aristóteles distinguirá en su tratado De Anima tres tipos de alma: la vegetativa, la sensitiva y la racional. El alma vegetativa ejerce las funciones de asimilación y de reproducción y es el tipo de alma propio de las plantas; asume, por lo tanto, las funciones propias del mantenimiento de la vida, en lo que podríamos considerar su escala más baja, ya que son ajenas a ella todas las funciones sensitivas así como el control del movimiento local. Dado que estas funciones vitales son comunes a todos los seres vivos todos han de poseer un tipo de alma capaz de realizarlas.
El segundo tipo de alma, superior al alma vegetativa, es el alma sensitiva, el alma propia de los animales. No sólo está capacitada para ejercer las funciones vegetativas o nutritivas, sino que controla la percepción sensible, el deseo y el movimiento local, lo que permite a los animales disponer de todas las sensaciones necesarias para garantizar su supervivencia, tales como las derivadas del gusto y el tacto; ello permite también a los animales disponer de imaginación y memoria dos facultades que, para Aristóteles, derivan directamente de la capacidad sensitiva de los animales.
El tercer tipo de alma, superior a las dos anteriores, es el alma racional. Además de las funciones propias de las almas inferiores, la vegetativa y la sensitiva, el alma racional está capacitada para ejercer funciones intelectivas. Es el tipo de alma propia del hombre. Siendo el alma la forma del hombre no puede existir más que un alma que ha de realizar tanto las funciones "irracionales" de la nutrición y la sensación, como las funciones racionales, intelectivas, la capacidad de razonar. Las funciones "irracionales" son las señaladas anteriormente para los otros tipos de alma. Las funciones racionales o intelectivas son el conocimiento de la verdad en sí misma (la capacidad del conocimiento científico), y el conocimiento de la verdad con fines prácticos (la capacidad deliberativa). Para Aristóteles, pues, el alma es no sólo principio vital, sino, al igual que para Platón, principio de conocimiento. De hecho, Aristóteles definirá el hombre como animal racional, atendiendo precisamente al tipo de alma que le es propia; aunque en la Política lo defina, atendiendo también a las características de su naturaleza, como animal social o "político".
Se ha discutido si Aristóteles aceptaba algún tipo de inmortalidad del alma racional. Parece claro que no respecto a las funciones vegetativa y sensitiva, que no tienen sentido separadas del cuerpo; también así lo parece respecto a la parte intelectiva, en cuanto se mantiene en el De Anima la concepción de la sustancia y, por consiguiente, la imposibilidad de la existencia separada de las formas, que constituye el núcleo de la crítica a la teoría de las Ideas de Platón. La cuestión, sin embargo, se oscurece al hablar de la parte activa del entendimiento, a la que se refiere en el De Anima como siendo inmortal. ¿Cómo cabe entender esta afirmación en relación con su teoría de la sustancia, que hace imposible una interpretación dualista de su antropología? ¿Es una simple metáfora en relación con la "inmortalidad" de la actividad intelectual? El tema será discutido por los averroístas latinos, entre otros, quienes considerarán que Aristóteles se refiere a un entendimiento en acto puro que se identificaría con Dios, pero no al entendimiento individual, que sería mortal. Opinión distinta mantendrá Santo Tomás de Aquino, considerando que del silencio aristotélico respecto a la inmortalidad individual del entendimiento agente no se sigue su negación.

Ética aristotélica.
Aristóteles expone sus reflexiones éticas en la Ética a Nicómaco, fundamentalmente. Definía lo natural como aquello que tiene en sí un principio de movimiento. El hombre como sustancia natural tiene movimientos o tendencias al movimiento enraizados en sí mismo. Ahora bien, algunos de estos movimientos los tiene en común con las otras sustancias. Así, en tanto que es cuerpo y que habita el mundo sublunar, el hombre tiene movimientos propios de los elementos. En tanto su alma engloba la vida vegetal tiene los movimientos propios de ésta: crecimiento, nutrición y reproducción; y en tanto que engloba la vida animal, tiene los movimientos propios de los animales: sensaciones, deseos, apetencias y movimientos locales.
Pero el hombre tiene además movimientos que le son propios en tanto hombre, es decir, que no tiene en común con ninguna otra sustancia. Estos movimientos son de dos tipos:
1. Orientados a la acción (praxis).
2. Orientados a la producción (poiesis).

Natural = Lo que tiene en sí un principio de movimiento o estancia

Tipos de movimientos propios del hombre:
1. En tanto cuerpo: los de los elementos que lo componen.
2. En tanto ser vivo: crecimiento, nutrición, reproducción.
3. En tanto animal: sensaciones, deseos, apetencias y movimientos locales.
4. En tanto hombre:
4.1. Movimientos orientados a la acción, cuyo fin (causa) es la búsqueda de la felicidad. Hay a su vez dos tipos:
4.1.1. Movimientos en los que interviene el alma sensitiva + la racional que pone un tipo de racionalidad, la prudencia (“phronesis”).
4.1.2. Movimientos en los que interviene exclusivamente el alma racional con el ejercicio de tres tipos distintos de racionalidad: la ciencia (la episteme), la inteligencia (el “nous”) y la sabiduría (“sophía”).
4.2. Movimientos orientados a la producción, guiados por un tipo de racionalidad concreta: el arte (la “tékhne”)

Del primer tipo de movimientos propios (es decir, exclusivos) del hombre, se ocupan la ética y la política; del segundo tipo, las ciencias apropiadas al objeto a producir (poética, retórica, arquitectura, medicina, etc.).
Los movimientos propios del hombre están orientados a un fin. Ahora bien, se pueden distinguir dos tipos de fines:
1. Fines útiles como medios: los que mueven al hombre pero sólo como medios para conseguir otros fines. No son, por tanto, válidos por sí mismos. Ejemplo: tomar una medicina, se realiza no por sí mismo sino con vistas a sanar.
2. Fines últimos: serán los que no están condicionados por otros y valen, por lo tanto, en sí mismos. Aristóteles señala que el fin o bien último es conseguir la felicidad.
Así, pues, el fin último que intenta conseguir siempre el hombre es la felicidad (“eudaimonia”). El problema será decidir en qué consista esta felicidad. Para algunos hombres, consistiría en el placer, para otros en el honor, riquezas, o poder. Aristóteles considera que la felicidad consiste en realizar aquella actividad que le es más propia y natural al hombre, aquella por la cual el hombre es hombre: ésta es la actividad intelectual, y como culminación de ésta, la sabiduría. Ésta sería la forma suprema de felicidad que le estaría reservada al hombre, y a la cual ha de subordinar otras formas de felicidad.
Para conseguir la felicidad, tanto en el terreno intelectual como en el sensible, Aristóteles dice que se debe practicar la virtud. Habrá, pues, dos formas propias de comportamiento y, por lo tanto, dos tipos de virtudes: las virtudes “dianoéticas” (propias de la “diánoia”, del pensamiento, de las funciones intelectivas del alma) y las virtudes éticas (propias de la parte apetitiva y volitiva de la naturaleza humana).
Virtudes “dianoéticas”: Son las debidas al proceder de la inteligencia (el “nous”), es decir, virtudes intelectuales. Puesto que la felicidad superior consiste en la actividad intelectual, la disposición permanente a esta actividad es una forma de virtud, y, como consecuencia, los distintos modos de actividad intelectual: el arte (“tékhne”), la prudencia (“phrónesis"), la ciencia (“episteme”), la inteligencia (“nous”) y la sabiduría (“sophía”), son distintos tipos de virtudes intelectuales.

Virtudes éticas o morales:
El hombre también tiene movimientos sensibles, deseos y apetencias; es decir, acciones que nacen de su alma sensitiva; pues bien, el regir estos movimientos por el intelecto constituye otro tipo de virtudes que Aristóteles denomina virtudes éticas o morales. A lo largo de nuestra vida nos vamos forjando una forma de ser, un carácter (“ethos”), a través de nuestras acciones, (a base de repetir acciones creamos hábitos) en relación con la parte apetitiva y volitiva de nuestra naturaleza. Este regir las acciones nacidas del alma sensitiva por el intelecto lleva a imponer a las propias acciones un cierto orden, una cierta medida, de modo que la virtud, en este caso, consistirá en un cierto "hábito" por el que se trata de evitar los excesos y mantenerse siempre en el medio entre dos exageraciones. Es la repetición de las buenas decisiones, por lo tanto, lo que genera en el hombre el hábito de comportarse adecuadamente; y en éste hábito consiste la virtud para Aristóteles. (No me porto bien porque soy bueno, sino que soy bueno porque me porto bien). Los hábitos van formando nuestro modo de ser.
Aristóteles define la virtud moral como una "disposición voluntaria adquirida (hábito) dirigida por la razón y que consiste en el término medio entre dos vicios". En esta definición encontramos las tesis éticas fundamentales de este autor:

·         la virtud se puede aprender, no depende de la naturaleza y no es una disposición innata sino del ejercicio de la libertad, la repetición de actos.
·         La virtud es un hábito, es decir una disposición que se crea en nosotros para la realización de una tarea o actividad y es consecuencia del ejercicio o repetición: nos hacemos justos practicando la justicia, generosos practicando la generosidad, valientes practicando la valentía.
·         La virtud moral se realiza en un sujeto a partir de lo que su razón le enseña como bueno; para la vida buena es necesaria la perfección de la razón (como ya habían señalado Sócrates y Platón) de ahí que la virtud intelectual que llamamos prudencia sea fundamental también en el mundo moral; sin embargo, Aristóteles no defiende un intelectualismo moral radical pues no cree (como parece que era el caso de Sócrates) que para la vida buena sea necesario y suficiente que la razón nos sepa mostrar la conducta justa. En este punto Aristóteles se acerca al sentido común al indicar que si la voluntad de una persona no es buena, si no ha sido disciplinada y entrenada para la realización de lo correcto, aunque la razón le enseñe lo que es preciso hacer, es improbable que dicha persona lo haga.
·         La virtud consiste en saber dar con el término medio entre dos extremos, extremos que por ser tales son vicios. Para establecer lo que es mucho o poco en asuntos relativos al bien de las personas es preciso atender a las circunstancias, al sujeto que realiza la acción, sus necesidades y posibilidades, y para ello introduce Aristóteles la idea del término medio respecto a nosotros: en la moralidad el término medio se predica de las pasiones, los sentimientos y las acciones pues, dice este filósofo, en el temor, el atrevimiento, la apetencia, la ira, la compasión, y en general en el placer y el dolor caben el más y el menos, y ninguno de los dos está bien. El término medio es lo que no sobra ni falta, y no es único ni igual para todos. Parece claro, por ejemplo, que, en relación con la humildad o el descaro, no hay un término matemático que corresponda a la conducta válida en todo momento y lugar pues en unas circunstancias lo correcto será mostrarse efusivo y cordial y en otras mantener una cierta distancia y no demasiada emotividad. En resumen, y utilizando las propias palabras de Aristóteles, si se vive la pasión o el sentimiento o se realiza la acción "cuando es debido, y por aquellas cosas y respecto a aquellas personas y en vista de aquello y de la manera que se debe, entonces hay término medio y excelente, y en esto consiste la virtud".

Como ejemplos de virtud cabe señalar el valor (término medio entre la temeridad y la cobardía), la templanza (término medio entre la intemperancia o libertinaje y la insensibilidad) la generosidad (término medio entre el derroche y la tacañería); la virtud más importante es la justicia.
Sin embargo, Aristóteles también afirmará que no toda acción ni toda pasión admite el término medio, pues hay cosas malas en sí mismas: pasiones malas en sí mismas son la malignidad, la desvergüenza y la envidia, y malas acciones en sí mismas el adulterio, el robo y el homicidio.

La política en Aristóteles
El interés por las cuestiones sociales y políticas queda reflejado suficientemente en La república, Constituciones y en la Política. Más que el diseño de lo que debería ser una sociedad perfecta o justa, lo que le interesa a Aristóteles es determinar las características del espacio social en el que se ha de desarrollar la vida del hombre.
Respecto al origen y constitución de la sociedad mantendrá, al igual que Platón, la teoría de la "sociabilidad natural" del hombre. El hombre es un animal social (“zóon politikon”), es decir, un ser que necesita de los otros de su especie para sobrevivir; no es posible pensar que el individuo sea anterior a la sociedad.
El núcleo originario de la comunidad social o política es la familia. Las necesidades naturales de los hombres, las necesidades reproductivas que llevan al apareamiento, por ejemplo, llevan a la configuración de este pequeño grupo social que será la base de organizaciones más amplias como la aldea y la ciudad. Las pequeñas asociaciones de grupos familiares dan lugar a surgimiento de la aldea; y la asociación de aldeas da lugar a la constitución de la ciudad. (Aristóteles utiliza el argumento del lenguaje para reforzar su interpretación de la sociabilidad natural del hombre: a diferencia de otros animales el hombre dispone del lenguaje, un instrumento de comunicación, sería absurdo que la naturaleza nos hubiera dotado de algo superfluo; y sería difícilmente explicable el fenómeno lingüístico si partiéramos de la concepción de la anterioridad del individuo respecto a la sociedad). Por tanto, para Aristóteles la incorporación del hombre en la sociedad se realiza a tres niveles:
1. La familia: constituida por el marido, la mujer, hijos, nietos, esclavos e incluso los animales.
2. La aldea: conjunto de familias que se agrupa en busca de ventajas.
3. La polis: polis era llamada la Ciudad-Estado griega. Es, para Aristóteles, la agrupación más perfecta. Lo suficientemente grande para que pueda autoabastecerse, pero lo suficiente pequeña para que los ciudadanos se conozcan y puedan establecer auténticas relaciones.

La finalidad del Estado (la polis) es conseguir el bien común: esto es, el bienestar material y el perfeccionamiento moral de los ciudadanos a través de la práctica de la virtud. Sin embargo, como ya sabemos, en el mundo griego de la época, incluidas las polis democráticas, no todos los hombres son considerados ciudadanos (no lo son ni las mujeres, ni los extranjeros, ni los esclavos), y Aristóteles sigue en esto la opinión de su época, considerando, por ejemplo, que es necesaria la esclavitud (a este respecto Aristóteles sostiene la tesis de que hay hombres que son esclavos por naturaleza, aunque no siempre coincida que aquéllos que son esclavos de hecho lo sean por naturaleza, ni quienes son libres de hecho lo sean por naturaleza). El Estado está orientado a la consecución de la felicidad de los ciudadanos, y el tipo de gobierno adecuado será aquél que tenga por misión el bien del común de los ciudadanos. Aristóteles no se decanta por ninguna forma de gobierno (de constitución) en particular siempre que ésta cumpla con su misión. Así, lleva a cabo una clasificación de los distintos tipos de constituciones correctas e incorrectas atendiendo a si los que gobiernan es un solo individuo, son algunos, o son la mayoría:
- Son correctas aquel tipo de constituciones que están orientadas al bien común. Son las siguientes:
1. La monarquía: cuando gobierna uno solo en bien de la comunidad.
2. La aristocracia: cuando gobiernan los mejores en bien de todos.
3. La democracia o república (“politek”): cuando gobierna la mayoría en bien de todos (alcanzando un equilibrio entre los intereses de la aristocracia y los de los simples ciudadanos).
- Son incorrectas aquel tipo de constituciones orientadas a defender el interés privado de un individuo o un grupo. Son las siguientes:
1. La tiranía: cuando gobierna uno solo en su beneficio o en el del grupo que representa. Es la degeneración de la monarquía.
2. La oligocracia: cuando gobierna un grupo en su exclusivo beneficio. Es la degeneración de la aristocracia.
3. La demagogia: cuando los que gobiernan lo hacen en beneficio exclusivo de los más pobres. Es una degeneración de la república.
 La Democracia o República "Politeia" es considerada por Aristóteles la mejor forma de gobierno, tomando como referencia la organización social de la ciudad-estado griega; una sociedad por lo tanto no excesivamente numerosa, con unas dimensiones relativamente reducidas y con autosuficiencia económica y militar, de modo que pueda atender a todas las necesidades de los ciudadanos, tanto básicas como de ocio y educativas. Las otras formas buenas de gobierno le parecen adecuadas para sociedades o menos complejas y más rurales o tradicionales.