MARX
Introducción
La
obra de Marx contiene elementos que pertenecen a campos de la reflexión y la
actividad considerados tradicionalmente como de orden diferente. Marx utilizó
elementos procedentes de un campo para aplicarlos a otro, extrayendo
conclusiones que difícilmente pueden considerarse estrictamente económicas,
filosóficas o políticas.
Antecedentes
del pensamiento marxista: contexto filosófico-científico
Tres
grandes corrientes del pensamiento económico-político-filosófico están
presentes en la formación de la obra de Marx; bien sea porque asume alguna de
sus tesis, o porque elabora su pensamiento en polémica con ellas. Éstas son: la
economía clásica, el socialismo utópico
y la filosofía alemana.
La
economía clásica
De
la teoría económico-política inglesa (cuyos representantes más destacados son
Adam Smith y David Ricardo) asume que el elemento decisivo en la creación del
valor de una mercancía es el trabajo.
Sin
embargo la economía clásica expone las leyes por las que se rige la economía
capitalista como si fuesen leyes naturales, eternas, sin tener en cuenta que el
sistema capitalista mismo es un producto de la historia. Marx va más allá de la
economía clásica e intenta explicar el origen de la propiedad privada, origen
que se halla en la alienación del trabajo humano.
El
socialismo utópico
Para
Marx, lo positivo de los socialistas utópicos y de las diversas corrientes
utopistas es que han visto las contradicciones del capitalismo. Pero critica
sus pretensiones de reformar la sociedad apelando a la buena voluntad, a los
buenos sentimientos, o a la moral. Marx defiende un análisis científico del
sistema capitalista, que le lleva a descubrir el proceso que ha de llevar de
modo necesario a su superación.
Marx
critica, además, las propuestas de los que llama comunistas groseros, o
primitivos, que pretenden un reparto de la propiedad entre todos los miembros
de la comunidad, o un control de la propiedad por el. Marx aboga por la abolición
de toda forma de propiedad.
La
filosofía alemana
Hegel
representa, para Marx, la cumbre del pensamiento cristiano-burgués. Hegel ha
aportado algunos elementos decisivos que Marx asume, si bien invirtiendo su
significado: entre éstos, la concepción dinámico-dialéctica de la realidad y el
concepto de alienación (especialmente tal como aparece en la dialéctica del amo
y del esclavo).
Pero
Marx rechaza numerosos aspectos de la filosofía de Hegel, resumidos
fundamentalmente en uno: la filosofía hegeliana parte de la pretensión de que
la auténtica realidad es Espíritu, Idea, conciencia. Así, la idea de que todo
lo real es racional. Esta idea conduce a una parálisis del progreso político,
conduce a que hay que asumir la realidad tal cual es. Pero la miseria a que ha
conducido la sociedad capitalista al proletariado contradice esta pretensión;
la miseria no puede combatirse si no es revolucionando la realidad y transformando
el Estado (y en último término, aniquilándolo).
Marx
intervino en las polémicas de la derecha e izquierda hegeliana y se identificó
en sus inicios con el pensamiento de Feuerbach. La izquierda hegeliana había
reducido el idealismo a materialismo, había reducido la religión a sus aspectos
puramente humanos y había combatido en la defensa de un Estado democrático.
Pero con el tiempo a Marx y a Engels estas cosas les parecerán insuficientes,
por lo que adoptan una actitud crítica ante la izquierda hegeliana en general y
Feuerbach en particular.
Teología
Feuerbach destacó dentro de la izquierda hegeliana en la crítica al
cristianismo con su obra "Esencia del Cristianismo" (1841), sus ideas
fueron de una gran influencia en la obra de Marx. Feuerbach plantea que el ser humano no es el producto de
los dioses, sino más bien lo contrario, los dioses son el producto de los seres
humanos: la religión es una invención de los seres humanos, el resultado de
aplicar atributos trascendentes al mundo conocido, al mundo material y
sensible, la duplicación trascendentente de este mundo terrenal. Una vez creado
ese mundo trascendente de la religión, se produce una extraña inversión, por la
que se intercambian los papeles del creador y de la criatura, que da lugar a la
alineación religiosa. En el caso del cristianismo, pues, resulta que no es Dios
quien crea al ser humano, sino el ser humano quien crea a Dios. Ahora bien, una
vez creado Dios, los seres humanos no lo ven como su propia imagen, sino que lo
conciben como algo superior, hasta el punto de invertir completamente la
relación de semejanza, creyéndose ellos imagen de Dios, y terminando por
someterse a él. Pues bien, es en ese sometimiento en donde se consuma la
alineación, la enajenación del ser humano, en la medida en que supone la
pérdida de sí mismo, la renuncia a su propia naturaleza en favor de la de un
ser ajeno. De este modo el ser humano se convierte en algo extraño para sí
mismo, en un ser alienado. El producto de su objetivación se le impone como la
verdadera y única realidad, a la que debe someterse, viéndose obligado a vivir
"para otro".
Las tesis
principales de este filósofo en contra de la religión tradicional son las
siguientes:
Rechaza la inmortalidad del alma
y valora positivamente la percepción y el cuerpo, frente al pensamiento abstracto y al espiritualismo de la filosofía
hegeliana;
La religión y la teología son
antropología enmascarada: los predicados que se atribuyen a Dios se refieren
propiamente al hombre, aunque la religión los traslada a un ser abstracto,
imaginario; el hombre toma lo mejor de sí mismo (su inteligencia, sus
sentimientos, su voluntad) y los traslada al ámbito de lo infinito, inventándose
el mundo religioso; Dios no
crea al hombre, el hombre crea a Dios;
La religión es una
forma de alienación del hombre;
Feuerbach rechaza la religión entendida al modo
tradicional, pero reclama una nueva forma de religiosidad
basada en la divinización de la humanidad: “el hombre es Dios para el hombre”.
Feuerbach, por
tanto, anticipa las ideas marxistas de la religión como alienación. Pero Marx
dará un paso más sobre esa crítica de la religión de Feuerbach porque este filósofo no consiguió entender cabalmente la
razón última de la aparición de la religión, que para Marx es la existencia
de explotación económica, la explotación del hombre por el hombre.
Feuerbach pensó que
para la superación de la religión era suficiente su superación intelectual, Marx creyó, sin embargo, que esta superación
en el mundo del pensamiento no es suficiente, además es preciso cambiar
la realidad
Feuerbach creyó que
los atributos divinos le corresponden al hombre, no al Dios tradicional,
proponiendo algo así como una religión de la Humanidad ; Marx
no aceptó esta sustitución de Dios por el Hombre como objeto de culto religioso
Para Marx la
religión es el “opio del pueblo”. El hombre se aliena en la religión porque:
En primer lugar, el mundo trascendente, Dios, es una
invención humana creada con los materiales que toma de sí mismo
(particularmente de sus sentimientos),
Ese mundo inventado
se vuelve contra el hombre mismo, pues su preocupación por lo sobrenatural le
resta capacidad para ocuparse del único ámbito en donde le es posible el
perfeccionamiento, el mundo de la finitud, el mundo real
Feuerbach
concibe la alienación como alienación religiosa: el hombre se aliena al poner
su esencia fuera de sí mismo, en Dios. Pero Marx le contestará que no basta con
criticar al cielo para devolverlo a la tierra. Si la alienación religiosa se
produce, se debe al propio desgarramiento de la vida terrestre y ahí es donde
hay que situar la crítica. Dicho con otras palabras: no basta con criticar a la
religión y decir que lo que atribuimos a Dios procede en realidad de la
naturaleza humana. Si el hombre ha desarrollado sistemas religiosos en los que
coloca la verdad y la razón de la existencia, se debe a que no está a gusto en
este mundo, a que en este mundo se siente desgarrado. La auténtica crítica, por
lo tanto, tendrá que estudiar las causas de que el hombre se sienta desgraciado
en esta tierra con el objeto de erradicarlas. Una vez que éstas desaparezcan,
la religión perderá sentido por sí misma.
Antropología
Marx
comienza por criticar la concepción del hombre que tienen la filosofía y la
economía de su época. Así:
1.
Frente a Hegel, considera que el hombre es el hombre concreto, sensible,
corporal. En esto coincide con Feuerbach.
2.
Feuerbach, una vez concebido al hombre como ser sensible, sigue dando prioridad
a los aspectos contemplativos, teóricos, sobre los prácticos. (Dice Marx: "Los
filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de
lo que se trata es de transformarlo" [tesis sobre Feuerbach, tesis 11].)
Marx, antepone el trabajo material, a la mera contemplación. El hombre es un
ser que transforma el mundo y a sí mismo por medio de la práctica (por medio
del trabajo transforma a la naturaleza humanizándola y se transforma a sí mismo
naturalizándose).
3.
Al igual que Feuerbach, Marx considera que el hombre es un ser eminentemente
social. Pero Feuerbach, al desconsiderar la capacidad autoproductiva del hombre
no ve que la sociedad es un hecho histórico (el hombre mismo es también un
producto histórico).
El
hombre alienado
El
concepto marxista de alienación: en los Manuscritos
de economía y filosofía centrará la crítica en la alienación del trabajador
en la sociedad capitalista, al que encuentra víctima de una cuádruple
alienación:
1.
Con respecto al producto de su trabajo: el producto debería ser la objetivación
de su trabajo, pero al convertirse en capital de otros, aparece ante el
trabajador como algo ajeno a él.
2.
Con respecto a la propia actividad: al ser su trabajo apropiado por otro, el
trabajador se encuentra extraño en el trabajo. Como consecuencia se produce una
extraña paradoja: siendo el trabajo lo más propio del hombre, éste (el hombre),
sin embargo, se encuentra extraño (ajeno y a disgusto) en el trabajo, mientras
que se encuentra satisfecho en lo que sólo es propiamente animal (comer,
dormir, procrear...).
3.
Con respecto a la naturaleza: la naturaleza debería sentirse como el cuerpo
inorgánico del hombre, pero aparece como algo ajeno al trabajador, como
propiedad de otro.
4.
Con respecto a los otros hombres: el hombre, a diferencia de otros animales, es
capaz de trabajar solidariamente, esforzarse por “la especie humana", pero
el trabajo alienado corta su relación con la humanidad y cada uno trabaja para
sí mismo y sus propias necesidades.
Marx
concluye, que la propiedad privada es la consecuencia del trabajo alienado, y
consecuentemente, la desaparición del trabajo alienado lo será de la propiedad
privada. Ésta es la finalidad del comunismo.
Puesto
que todo parece descansar sobre la enajenación del trabajo, la cuestión ahora
es explicar cómo llega el hombre a enajenar su trabajo. Marx no lo hace en los
Manuscritos. Y en otras obras sostiene, al contrario, que es la propiedad
privada el origen -o la causa- de la alienación. El porqué de este intento de
colocar la alienación en el trabajo como lo primario parece ser un intento de
desmarcarse de la “economía política” tal como aparece formulada por A. Smith y
D. Ricardo, que hace de la propiedad privada la base de todo, algo que está
ahí, dado, y por ello, incuestionable.
Teoría del conocimiento
Marx pretendía convertir a la Historia en una ciencia,
y como tal, igual de rigurosa y objetiva que la Física o las Matemáticas.
Para ello pretendió, en primer lugar, descubrir la estructura de la sociedad,
esto es, descubrir cómo están trabadas las diversas partes de la sociedad. Y en
segundo lugar, descubrir el mecanismo que pone en movimiento a la sociedad
para transformarla. A la teoría que salió de ahí se la conoce como materialismo
histórico.
Si
dejamos de lado las sociedades primitivas, las sociedades sin Estado, y nos
centramos en las sociedades de cierto nivel de complejidad, podemos encontrar
en todas ellas la siguiente estructura:
La estructura económica (infraestructura)
•
Fuerzas productivas y relaciones de producción. La estructura económica es la base de la sociedad. De esta base
económica dependerá todo lo demás, de tal forma que al cambiar la base
económica cambiará la forma del Estado, con el consiguiente sistema jurídico,
cambiarán los sistemas filosóficos, etc.
Dentro
de esta estructura económica o infraestructura se pueden distinguir dos
niveles:
1.
Por un lado están las fuerzas productivas, que constituyen el elemento
más básico de la sociedad. Las fuerzas productivas están formadas por los
trabajadores, la maquinaria (la tecnología en general), las materias primas,
etc.
2.
En un segundo nivel nos encontramos las relaciones de producción, que
son las relaciones que mantienen entre sí los miembros de esa sociedad en
función del poder económico de éstos. Es decir, las relaciones de producción
son las que mantienen entre sí los poseedores y los desposeídos.
Las
estructuras sociales básicas en el desarrollo de Occidente. Marx sostiene que a lo largo de la historia del mundo
europeo-occidental se pueden distinguir cuatro tipos de sociedades claramente
diferenciadas.
1.
La sociedad antigua: es una sociedad
esclavista, en la que existen dos clases básicas: los amos, que son
dueños de tierras y esclavos, y los esclavos, que trabajan para los
primeros reducidos a ser meros instrumentos productivos.
2.
La sociedad feudal-medieval: en la que las
clases sociales básicas son los señores (la nobleza guerrera y el alto
clero), que son los dueños hereditarios de las tierras; y los siervos de la
gleba, que trabajan para los anteriores a los que están subordinados
mediante relación de vasallaje.
3.
La sociedad renacentista: surge como un período
de transición de la economía feudal a la capitalista; ya que nace en el seno de
la sociedad feudal y convive con elementos feudales hasta las revoluciones
liberales. Aparecen dos nuevas clases sociales con un papel fundamental en la
economía: los maestros, dueños de los talleres artesanales; y los oficiales,
que son aquellos trabajadores que dominan un oficio y trabajan para los
primeros en el taller.
4.
La sociedad capitalista moderna: surge
como consecuencia del desarrollo de la sociedad renacentista, en la que
paulatinamente los talleres darán origen a las grandes fábricas. En ésta las
clases sociales básicas serán los capitalistas, dueños del dinero, que
permite organizar grandes unidades productivas (fábricas y comercio al por
mayor); y los obreros, que trabajan para los primeros y no tienen más
posesiones que su prole (de ahí la designación común de proletarios).
La estructura ideológica o superestructura
Por encima de la
estructura económica está la estructura ideológica (o superestructura). La
superestructura está formada por el sistema jurídico, la filosofía dominante
en esa sociedad, e incluso el arte y la religión. En la superestructura se
decide qué es legal y qué no es legal, se decide cómo han de funcionar los
mecanismos coercitivos del Estado, se decide cómo es y no es el mundo, e
incluso, cómo interpretar los textos religiosos y qué tipo de arte hacer. La
superestructura está siempre al servicio de la clase dominante, que la usa para
justificar el tipo de sociedad presente (el tipo de sociedad que permite que
la clase dominante sea justamente la clase dominante).
El
materialismo histórico de Marx parte de la
tesis de que es la infraestructura económica de una sociedad la que determina
la conciencia que esta sociedad tiene de sí misma, y no al revés; y de que esta
infraestructura evoluciona a partir de sus contradicciones; es decir,
dialécticamente.
La
evolución dialéctica de la sociedad
Tenemos
entonces que, frente a Hegel (y frente al pensamiento idealista en general,
para el que la auténtica realidad es el espíritu), Marx toma como punto de
partida "la actividad material del hombre tendente a satisfacer sus
necesidades". A esta actividad es a lo que Marx llama producción.
Con
hombre no se refiere aquí al hombre abstracto, al hombre en general, sino a un
hombre determinado por las relaciones de producción. Las relaciones de
producción históricamente dadas son: (1) Amo/esclavo, en el mundo antiguo. (2)
Campesino/señor, en la
Edad Media. (3) Oficial/maestro, en el renacimiento. (4)
Obrero/capitalista, en la sociedad capitalista.
La
producción no es sólo la actividad del individuo sino el todo de las relaciones
de producción, es la sociedad misma (Marx llama producción tanto a plantar un
campo de patatas, como a desarrollar un sistema religioso o
político-legislativo). Un modo de producción (por ejemplo: el modo de producción
feudal, el modo de producción capitalista) es el modo que adopta la producción
en una época histórica determinada. En cada modo de producción hay grupos con
intereses comunes y antagónicos con los demás (ejemplo: capitalistas, obreros).
A estos grupos con intereses comunes entre sí y antagónicos con los demás, les
llama clases sociales. La historia será entonces concebida como el desarrollo de
los diversos modos de producción cuyo motor es la lucha de clases.
El
desarrollo, o paso de un modo de producción a otro se produce así:
1.
Cada forma social lleva dentro de sí su negación. Ello se debe a que cada modo
de producción contiene una escisión interna, esta escisión es debida a que en
cada modo de producción hay elementos con intereses opuestos entre sí (lo sepan
éstos o no). Estos elementos son las clases.
2.
Esta negación (es decir, este enfrentamiento entre intereses opuestos) produce
un cambio de forma social. A este cambio es a lo que llamamos revolución.
3.
La revolución instaura una nueva forma social con distintas relaciones entre
clases, e incluso distintas clases (ejemplo: en el Imperio romano había una
relación básica entre amos y esclavos, en la Edad Media entre
señores y siervos) que a su vez lleva una escisión interna, etc.
Para
Marx es la “historia” materialmente acontecida, entendida como la historia de
la lucha de clases. Igualmente el esquema sigue el proceso dialéctico que Marx
tomó de Hegel, basado en los tres momentos de "tesis",
"antítesis", y "síntesis”. En Hegel el proceso terminaba en el
espíritu absoluto, ahora, en Marx, terminará cuando queden abolidas todas las
clases sociales, con lo que al no haber clases no habrá tampoco lucha de clases
que provoque la llegada de una nueva forma social. Este estadio del desarrollo
histórico en que ya no haya lucha de clases, es lo que Marx denomina comunismo.
La expresión “comunismo”, viene de “comunidad de bienes”, lo que quiere decir
que no habrá propiedad privada que es la que origina la escisión en clases
sociales antagónicas.
Ciencia
e ideología
Es
importante entender la distinción que establece Marx entre ciencia e ideología.
La ciencia es la forma definitiva del saber, pero quedando claro que la ciencia
ha de tener a la base el método dialéctico de desarrollo. La dialéctica tiene
que evitar el conocimiento parcial de la realidad y conducir al estudio de la
realidad como un todo a cuya base está la infraestructura económica.
Frente
a la ciencia, las diversas formas de conciencia justificadoras de cada forma
social, constituyen lo que Marx denomina ideología. La ideología disfraza las relaciones
reales de producción que constituyen a la sociedad en su base (la ideología
también forma parte constituyente de la sociedad a su manera) sustituyéndolas
por unas relaciones imaginarias.
Así, por ejemplo: en la Edad Media la religión
imperante es el cristianismo que concibe a los hombres como iguales ante Dios,
los cuales deben ser buenos aquí en la tierra para ganarse el cielo, etc. Pero
con eso sólo están justificando el que realmente los hombres sean desiguales
porque hay clases sociales que viven a costa de otras, y el exigírseles un buen
comportamiento, etc., sólo sirve para obligarlos a aceptar resignadamente su
situación. Otro ejemplo de interpretación ideológica es el de quienes -pongamos
en el siglo XVI- pretenden hacer pasar la situación de inferioridad social de
la mujer en esa época como algo natural, que no es sólo una cosa de esa época
sino como algo que es esencial al orden del mundo, como algo impuesto por la
propia naturaleza, cuando en realidad se trataba de una mera situación coyuntural
propia de esta época histórica pero que no tiene por qué ser así, que no tiene
ningún fundamento en la naturaleza sino sólo en la situación histórica.
Dicho
de otro modo, "ideológico” es el discurso que presenta una situación de
hecho como fundada de derecho, un privilegio tradicional como una superioridad
natural.
Política
La
estructura de la sociedad quedará explicada entonces de la siguiente manera: en
la base está la estructura económica o infraestructura. Esta estructura
económica o infraestructura está compuesta por:
1.
Las fuerzas productivas: compuestas de maquinaria, trabajadores y materias
primas.
2.
Las relaciones de producción: basadas en las relaciones de propiedad y que son
las que dan origen a las clases sociales.
Sobre
esa base se monta la estructura ideológica o superestructura, que está
compuesta por las diversas formas de conciencia, conciencia que abarca aspectos
jurídicos, políticos, religiosos, filosóficos, artísticos, etc.
El
cambio de una forma social a otra se producirá de la siguiente manera:
1.
Las fuerzas productivas adquieren en un momento dado un gran desarrollo (por
ejemplo: como consecuencia del descubrimiento de nuevas tecnologías) con lo
cual las antiguas relaciones de producción ya no valen. Se produce un desajuste
(contradicción), un enfrentamiento entre clases, que provoca un cambio de
relaciones de producción (revolución).
2.
Como consecuencia de ese cambio se produce una nueva conciencia ideológica (cambian
las formas jurídicas, políticas, filosóficas, religiosas, etc.).
Marx dará más importancia a la base material
(estructura económica) que a la conciencia ideológica a la hora de explicar los
cambios sociales, cosa que lo diferenciará radicalmente de Hegel. No obstante
Marx considera que la forma de conciencia también influirá sobre la
infraestructura económica (aunque deje sin explicar esta posible influencia, que,
en cualquier caso, tendrá menor importancia).
Marx
dedica una especial atención al estudio de la economía capitalista a la que dedica
la más voluminosa y elaborada de sus obras El capital, donde introduce -o
recoge- toda una serie de categorías que le van a permitir una mayor precisión
en el análisis de dicha sociedad. Tales son las de "mercancía”, "plusvalía”, “valor” (de uso y de
cambio), etc.
El Capital analiza la economía
capitalista, comienza con un análisis de la mercancía. Llamamos mercancía a
cualquier cosa que es elaborada con vistas a su intercambio por cualquier otra.
Toda mercancía tiene un valor de uso y un valor de cambio.
El
valor de uso es el que tiene en virtud de sus "cualidades” específicas
(así la harina, la tela, un coche, unos zapatos) que permiten satisfacer determinadas
necesidades.
El
valor de cambio es el valor común a diverso tipo de mercancías y que permite
cambiar unas por otras (así podemos cambiar 2O kg. de harina por 3 metros de tela). Este
valor es puramente cuantitativo, lo que permite, para facilitar los
intercambios, medirlo en dinero. Una característica general de las sociedades
capitalistas es su tendencia a convertirlo todo en mercancía, es decir, a
convertir toda cosa en algo intercambiable. Pues bien, ¿cómo se mide el valor
de cambio que permite este intercambio? El valor de cambio es el valor social
de un producto medido en horas/hombre necesarias para producirlo. La medida no se hace por lo que de hecho tarda
en hacerlo un trabajador, sino por lo necesario para producirlo dada la
situación de desarrollo social en ese momento. Es decir, si un panadero con
medios artesanales tarda una hora en hacer un pan de 1/2 kilo, pero otro
panadero con los medios adecuados tarda 10 minutos, el valor social del pan es
este último.
Dado
que en la sociedad capitalista todo tiende a convertirse en mercancía, la
fuerza de trabajo de cada trabajador acaba también convertida en mercancía. Si
bien, en una mercancía muy especial, ya que es la que permite la producción de
mercancías. El valor de cambio de esta mercancía se determina como el de
cualquier otra, por el valor en horas/hombre del trabajo necesario para
producir todo tipo de cosas que mantengan al trabajador y a su familia con vida
y en condiciones de seguir produciendo. Ahora bien, el valor que produce el
trabajador para el capitalista y el que éste le paga (lo necesario para su
automantenimiento) son diferentes, y en esto radica la ganancia del
capitalista. A esa diferencia llama Marx plusvalía. La plusvalía es la
diferencia que hay entre lo que cuesta en cantidad de trabajo mantener al
propio trabajador en condiciones de trabajar y lo que cuesta lo que éste
produce. Este segundo valor es siempre mayor que el primero. La diferencia (que
será tanto mayor cuanto más y mejor sea la organización social del trabajo) es
apropiada por el capitalista, de donde saca ganancia (a costa de la explotación
del trabajo del trabajador).
La
propia lógica del desarrollo del capitalismo será la que produzca las
condiciones para su superación. En efecto, el capitalista necesita competir con
sus mercancías en el mercado. Para hacerlo en condiciones ventajosas necesita
acelerar la producción (con una producción cada vez a mayor escala, con mayor
inversión en tecnología, etc.). Este desarrollo de la producción produce los
siguientes efectos: (1) por un lado una concentración de capital en cada vez
menos manos (la pequeña burguesía y los pequeños empresarios incapaces de
competir acabarán arruinados y pasarán a engrosar las filas del proletariado).
(2) Por otro, una sociedad cada vez más organizada y centralizada. Pues bien,
llegará un momento en que esa sociedad ya perfectamente organizada podrá
prescindir de la minoría dueña del capital, con una simple revolución (esa
organización impuesta por las necesidades del sistema capitalista pasará a ser
autoorganización). Ésta será la batalla definitiva en la lucha de clases, ya
que, al ser ahora la inmensa mayoría de la población la que toma el poder en
sus manos, no hay lugar para otra división en poseedores y desposeídos.
Los
seguidores de Marx sostenían que todo poder político está siempre al servicio
de una clase dominante, incluso el de las sociedades liberales y democráticas.
Por ello, propugnaban:
1.
La toma de poder del Estado por una vanguardia obrera que instaurase una
dictadura del proletariado.
2.
Socializar los medios de producción (que pasarían a ser gestionados por el Estado).
3.
Eliminar la propiedad privada, causa de las desigualdades sociales y de la
explotación.
4.
Finalmente, la destrucción del propio Estado (la sociedad, en la que ya no
existiría la propiedad privada y, por lo tanto, la desigualdad entre clases, se
organizaría ella sola).
La revolución de 1917, que convirtió a Rusia en la Unión de Repúblicas
Socialistas Soviéticas (y la oleada de revoluciones que le siguieron en el Este
de Europa, China, Cuba, etc.) se hizo siguiendo los planteamientos de Marx y Engels.
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