MARX
Introducción
La obra de Marx contiene elementos que pertenecen a campos de la reflexión y la actividad considerados tradicionalmente como de orden diferente. Marx utilizó elementos procedentes de un campo para aplicarlos a otro, extrayendo conclusiones que difícilmente pueden considerarse estrictamente económicas, filosóficas o políticas.
Antecedentes del pensamiento marxista: contexto filosófico-científico
Tres grandes corrientes del pensamiento económico-político-filosófico están presentes en la formación de la obra de Marx; bien sea porque asume alguna de sus tesis, o porque elabora su pensamiento en polémica con ellas. Éstas son: la economía clásica, el socialismo utópico y la filosofía alemana.
La economía clásica
De la teoría económico-política inglesa (cuyos representantes más destacados son Adam Smith y David Ricardo) asume que el elemento decisivo en la creación del valor de una mercancía es el trabajo.
Sin embargo la economía clásica expone las leyes por las que se rige la economía capitalista como si fuesen leyes naturales, eternas, sin tener en cuenta que el sistema capitalista mismo es un producto de la historia. Marx va más allá de la economía clásica e intenta explicar el origen de la propiedad privada, origen que se halla en la alienación del trabajo humano.
El socialismo utópico
Para Marx, lo positivo de los socialistas utópicos y de las diversas corrientes utopistas es que han visto las contradicciones del capitalismo. Pero critica sus pretensiones de reformar la sociedad apelando a la buena voluntad, a los buenos sentimientos, o a la moral. Marx defiende un análisis científico del sistema capitalista, que le lleva a descubrir el proceso que ha de llevar de modo necesario a su superación.
Marx critica, además, las propuestas de los que llama comunistas groseros, o primitivos, que pretenden un reparto de la propiedad entre todos los miembros de la comunidad, o un control de la propiedad por el. Marx aboga por la abolición de toda forma de propiedad.
La filosofía alemana
Hegel representa, para Marx, la cumbre del pensamiento cristiano-burgués. Hegel ha aportado algunos elementos decisivos que Marx asume, si bien invirtiendo su significado: entre éstos, la concepción dinámico-dialéctica de la realidad y el concepto de alienación (especialmente tal como aparece en la dialéctica del amo y del esclavo).
Pero Marx rechaza numerosos aspectos de la filosofía de Hegel, resumidos fundamentalmente en uno: la filosofía hegeliana parte de la pretensión de que la auténtica realidad es Espíritu, Idea, conciencia. Así, la idea de que todo lo real es racional. Esta idea conduce a una parálisis del progreso político, conduce a que hay que asumir la realidad tal cual es. Pero la miseria a que ha conducido la sociedad capitalista al proletariado contradice esta pretensión; la miseria no puede combatirse si no es revolucionando la realidad y transformando el Estado (y en último término, aniquilándolo).
Marx intervino en las polémicas de la derecha e izquierda hegeliana y se identificó en sus inicios con el pensamiento de Feuerbach. La izquierda hegeliana había reducido el idealismo a materialismo, había reducido la religión a sus aspectos puramente humanos y había combatido en la defensa de un Estado democrático. Pero con el tiempo a Marx y a Engels estas cosas les parecerán insuficientes, por lo que adoptan una actitud crítica ante la izquierda hegeliana en general y Feuerbach en particular.
Teología
Feuerbach destacó dentro de la izquierda hegeliana en la crítica al cristianismo con su obra "Esencia del Cristianismo" (1841), sus ideas fueron de una gran influencia en la obra de Marx. Feuerbach plantea que el ser humano no es el producto de los dioses, sino más bien lo contrario, los dioses son el producto de los seres humanos: la religión es una invención de los seres humanos, el resultado de aplicar atributos trascendentes al mundo conocido, al mundo material y sensible, la duplicación trascendentente de este mundo terrenal. Una vez creado ese mundo trascendente de la religión, se produce una extraña inversión, por la que se intercambian los papeles del creador y de la criatura, que da lugar a la alineación religiosa. En el caso del cristianismo, pues, resulta que no es Dios quien crea al ser humano, sino el ser humano quien crea a Dios. Ahora bien, una vez creado Dios, los seres humanos no lo ven como su propia imagen, sino que lo conciben como algo superior, hasta el punto de invertir completamente la relación de semejanza, creyéndose ellos imagen de Dios, y terminando por someterse a él. Pues bien, es en ese sometimiento en donde se consuma la alineación, la enajenación del ser humano, en la medida en que supone la pérdida de sí mismo, la renuncia a su propia naturaleza en favor de la de un ser ajeno. De este modo el ser humano se convierte en algo extraño para sí mismo, en un ser alienado. El producto de su objetivación se le impone como la verdadera y única realidad, a la que debe someterse, viéndose obligado a vivir "para otro".
Las tesis principales de este filósofo en contra de la religión tradicional son las siguientes:
Rechaza la inmortalidad del alma y valora positivamente la percepción y el cuerpo, frente al pensamiento abstracto y al espiritualismo de la filosofía hegeliana;
La religión y la teología son antropología enmascarada: los predicados que se atribuyen a Dios se refieren propiamente al hombre, aunque la religión los traslada a un ser abstracto, imaginario; el hombre toma lo mejor de sí mismo (su inteligencia, sus sentimientos, su voluntad) y los traslada al ámbito de lo infinito, inventándose el mundo religioso; Dios no crea al hombre, el hombre crea a Dios;
La religión es una forma de alienación del hombre;
Feuerbach rechaza la religión entendida al modo tradicional, pero reclama una nueva forma de religiosidad basada en la divinización de la humanidad: “el hombre es Dios para el hombre”.
Feuerbach, por tanto, anticipa las ideas marxistas de la religión como alienación. Pero Marx dará un paso más sobre esa crítica de la religión de Feuerbach porque este filósofo no consiguió entender cabalmente la razón última de la aparición de la religión, que para Marx es la existencia de explotación económica, la explotación del hombre por el hombre.
Feuerbach pensó que para la superación de la religión era suficiente su superación intelectual, Marx creyó, sin embargo, que esta superación en el mundo del pensamiento no es suficiente, además es preciso cambiar la realidad
Feuerbach creyó que los atributos divinos le corresponden al hombre, no al Dios tradicional, proponiendo algo así como una religión de la Humanidad ; Marx no aceptó esta sustitución de Dios por el Hombre como objeto de culto religioso
Para Marx la religión es el “opio del pueblo”. El hombre se aliena en la religión porque:
En primer lugar, el mundo trascendente, Dios, es una invención humana creada con los materiales que toma de sí mismo (particularmente de sus sentimientos),
Ese mundo inventado se vuelve contra el hombre mismo, pues su preocupación por lo sobrenatural le resta capacidad para ocuparse del único ámbito en donde le es posible el perfeccionamiento, el mundo de la finitud, el mundo real
Feuerbach concibe la alienación como alienación religiosa: el hombre se aliena al poner su esencia fuera de sí mismo, en Dios. Pero Marx le contestará que no basta con criticar al cielo para devolverlo a la tierra. Si la alienación religiosa se produce, se debe al propio desgarramiento de la vida terrestre y ahí es donde hay que situar la crítica. Dicho con otras palabras: no basta con criticar a la religión y decir que lo que atribuimos a Dios procede en realidad de la naturaleza humana. Si el hombre ha desarrollado sistemas religiosos en los que coloca la verdad y la razón de la existencia, se debe a que no está a gusto en este mundo, a que en este mundo se siente desgarrado. La auténtica crítica, por lo tanto, tendrá que estudiar las causas de que el hombre se sienta desgraciado en esta tierra con el objeto de erradicarlas. Una vez que éstas desaparezcan, la religión perderá sentido por sí misma.
Antropología
Marx comienza por criticar la concepción del hombre que tienen la filosofía y la economía de su época. Así:
1. Frente a Hegel, considera que el hombre es el hombre concreto, sensible, corporal. En esto coincide con Feuerbach.
2. Feuerbach, una vez concebido al hombre como ser sensible, sigue dando prioridad a los aspectos contemplativos, teóricos, sobre los prácticos. (Dice Marx: "Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo" [tesis sobre Feuerbach, tesis 11].) Marx, antepone el trabajo material, a la mera contemplación. El hombre es un ser que transforma el mundo y a sí mismo por medio de la práctica (por medio del trabajo transforma a la naturaleza humanizándola y se transforma a sí mismo naturalizándose).
3. Al igual que Feuerbach, Marx considera que el hombre es un ser eminentemente social. Pero Feuerbach, al desconsiderar la capacidad autoproductiva del hombre no ve que la sociedad es un hecho histórico (el hombre mismo es también un producto histórico).
El hombre alienado
El concepto marxista de alienación: en los Manuscritos de economía y filosofía centrará la crítica en la alienación del trabajador en la sociedad capitalista, al que encuentra víctima de una cuádruple alienación:
1. Con respecto al producto de su trabajo: el producto debería ser la objetivación de su trabajo, pero al convertirse en capital de otros, aparece ante el trabajador como algo ajeno a él.
2. Con respecto a la propia actividad: al ser su trabajo apropiado por otro, el trabajador se encuentra extraño en el trabajo. Como consecuencia se produce una extraña paradoja: siendo el trabajo lo más propio del hombre, éste (el hombre), sin embargo, se encuentra extraño (ajeno y a disgusto) en el trabajo, mientras que se encuentra satisfecho en lo que sólo es propiamente animal (comer, dormir, procrear...).
3. Con respecto a la naturaleza: la naturaleza debería sentirse como el cuerpo inorgánico del hombre, pero aparece como algo ajeno al trabajador, como propiedad de otro.
4. Con respecto a los otros hombres: el hombre, a diferencia de otros animales, es capaz de trabajar solidariamente, esforzarse por “la especie humana", pero el trabajo alienado corta su relación con la humanidad y cada uno trabaja para sí mismo y sus propias necesidades.
Marx concluye, que la propiedad privada es la consecuencia del trabajo alienado, y consecuentemente, la desaparición del trabajo alienado lo será de la propiedad privada. Ésta es la finalidad del comunismo.
Puesto que todo parece descansar sobre la enajenación del trabajo, la cuestión ahora es explicar cómo llega el hombre a enajenar su trabajo. Marx no lo hace en los Manuscritos. Y en otras obras sostiene, al contrario, que es la propiedad privada el origen -o la causa- de la alienación. El porqué de este intento de colocar la alienación en el trabajo como lo primario parece ser un intento de desmarcarse de la “economía política” tal como aparece formulada por A. Smith y D. Ricardo, que hace de la propiedad privada la base de todo, algo que está ahí, dado, y por ello, incuestionable.
Teoría del conocimiento
Marx pretendía convertir a la Historia en una ciencia, y como tal, igual de rigurosa y objetiva que la Física o las Matemáticas. Para ello pretendió, en primer lugar, descubrir la estructura de la sociedad, esto es, descubrir cómo están trabadas las diversas partes de la sociedad. Y en segundo lugar, descubrir el mecanismo que pone en movimiento a la sociedad para transformarla. A la teoría que salió de ahí se la conoce como materialismo histórico.
Si dejamos de lado las sociedades primitivas, las sociedades sin Estado, y nos centramos en las sociedades de cierto nivel de complejidad, podemos encontrar en todas ellas la siguiente estructura:
La estructura económica (infraestructura)
• Fuerzas productivas y relaciones de producción. La estructura económica es la base de la sociedad. De esta base económica dependerá todo lo demás, de tal forma que al cambiar la base económica cambiará la forma del Estado, con el consiguiente sistema jurídico, cambiarán los sistemas filosóficos, etc.
Dentro de esta estructura económica o infraestructura se pueden distinguir dos niveles:
1. Por un lado están las fuerzas productivas, que constituyen el elemento más básico de la sociedad. Las fuerzas productivas están formadas por los trabajadores, la maquinaria (la tecnología en general), las materias primas, etc.
2. En un segundo nivel nos encontramos las relaciones de producción, que son las relaciones que mantienen entre sí los miembros de esa sociedad en función del poder económico de éstos. Es decir, las relaciones de producción son las que mantienen entre sí los poseedores y los desposeídos.
Las estructuras sociales básicas en el desarrollo de Occidente. Marx sostiene que a lo largo de la historia del mundo europeo-occidental se pueden distinguir cuatro tipos de sociedades claramente diferenciadas.
1. La sociedad antigua: es una sociedad esclavista, en la que existen dos clases básicas: los amos,que son dueños de tierras y esclavos, y los esclavos, que trabajan para los primeros reducidos a ser meros instrumentos productivos.
2. La sociedad feudal-medieval: en la que las clases sociales básicas son los señores (la nobleza guerrera y el alto clero), que son los dueños hereditarios de las tierras; y los siervos de la gleba, que trabajan para los anteriores a los que están subordinados mediante relación de vasallaje.
3. La sociedad renacentista: surge como un período de transición de la economía feudal a la capitalista; ya que nace en el seno de la sociedad feudal y convive con elementos feudales hasta las revoluciones liberales. Aparecen dos nuevas clases sociales con un papel fundamental en la economía: los maestros,dueños de los talleres artesanales; y los oficiales, que son aquellos trabajadores que dominan un oficio y trabajan para los primeros en el taller.
4. La sociedad capitalista moderna: surge como consecuencia del desarrollo de la sociedad renacentista, en la que paulatinamente los talleres darán origen a las grandes fábricas. En ésta las clases sociales básicas serán los capitalistas, dueños del dinero, que permite organizar grandes unidades productivas (fábricas y comercio al por mayor); y los obreros, que trabajan para los primeros y no tienen más posesiones que su prole (de ahí la designación común de proletarios).
La estructura ideológica o superestructura
Por encima de la estructura económica está la estructura ideológica (o superestructura). La superestructura está formada por el sistema jurídico, la filosofía dominante en esa sociedad, e incluso el arte y la religión. En la superestructura se decide qué es legal y qué no es legal, se decide cómo han de funcionar los mecanismos coercitivos del Estado, se decide cómo es y no es el mundo, e incluso, cómo interpretar los textos religiosos y qué tipo de arte hacer. La superestructura está siempre al servicio de la clase dominante, que la usa para justificar el tipo de sociedad presente (el tipo de sociedad que permite que la clase dominante sea justamente la clase dominante).
El materialismo histórico de Marx parte de la tesis de que es la infraestructura económica de una sociedad la que determina la conciencia que esta sociedad tiene de sí misma, y no al revés; y de que esta infraestructura evoluciona a partir de sus contradicciones; es decir, dialécticamente.
La evolución dialéctica de la sociedad
Tenemos entonces que, frente a Hegel (y frente al pensamiento idealista en general, para el que la auténtica realidad es el espíritu), Marx toma como punto de partida "la actividad material del hombre tendente a satisfacer sus necesidades". A esta actividad es a lo que Marx llama producción.
Con hombre no se refiere aquí al hombre abstracto, al hombre en general, sino a un hombre determinado por las relaciones de producción. Las relaciones de producción históricamente dadas son: (1) Amo/esclavo, en el mundo antiguo. (2) Campesino/señor, en la Edad Media. (3) Oficial/maestro, en el renacimiento. (4) Obrero/capitalista, en la sociedad capitalista.
La producción no es sólo la actividad del individuo sino el todo de las relaciones de producción, es la sociedad misma (Marx llama producción tanto a plantar un campo de patatas, como a desarrollar un sistema religioso o político-legislativo). Un modo de producción (por ejemplo: el modo de producción feudal, el modo de producción capitalista) es el modo que adopta la producción en una época histórica determinada. En cada modo de producción hay grupos con intereses comunes y antagónicos con los demás (ejemplo: capitalistas, obreros). A estos grupos con intereses comunes entre sí y antagónicos con los demás, les llama clases sociales. La historia será entonces concebida como el desarrollo de los diversos modos de producción cuyo motor es la lucha de clases.
El desarrollo, o paso de un modo de producción a otro se produce así:
1. Cada forma social lleva dentro de sí su negación. Ello se debe a que cada modo de producción contiene una escisión interna, esta escisión es debida a que en cada modo de producción hay elementos con intereses opuestos entre sí (lo sepan éstos o no). Estos elementos son las clases.
2. Esta negación (es decir, este enfrentamiento entre intereses opuestos) produce un cambio de forma social. A este cambio es a lo que llamamos revolución.
3. La revolución instaura una nueva forma social con distintas relaciones entre clases, e incluso distintas clases (ejemplo: en el Imperio romano había una relación básica entre amos y esclavos, en la Edad Media entre señores y siervos) que a su vez lleva una escisión interna, etc.
Para Marx es la “historia” materialmente acontecida, entendida como la historia de la lucha de clases. Igualmente el esquema sigue el proceso dialéctico que Marx tomó de Hegel, basado en los tres momentos de "tesis", "antítesis", y "síntesis”. En Hegel el proceso terminaba en el espíritu absoluto, ahora, en Marx, terminará cuando queden abolidas todas las clases sociales, con lo que al no haber clases no habrá tampoco lucha de clases que provoque la llegada de una nueva forma social. Este estadio del desarrollo histórico en que ya no haya lucha de clases, es lo que Marx denomina comunismo. La expresión “comunismo”, viene de “comunidad de bienes”, lo que quiere decir que no habrá propiedad privada que es la que origina la escisión en clases sociales antagónicas.
Ciencia e ideología
Es importante entender la distinción que establece Marx entre ciencia e ideología. La ciencia es la forma definitiva del saber, pero quedando claro que la ciencia ha de tener a la base el método dialéctico de desarrollo. La dialéctica tiene que evitar el conocimiento parcial de la realidad y conducir al estudio de la realidad como un todo a cuya base está la infraestructura económica.
Frente a la ciencia, las diversas formas de conciencia justificadoras de cada forma social, constituyen lo que Marx denomina ideología. La ideología disfraza las relaciones reales de producción que constituyen a la sociedad en su base (la ideología también forma parte constituyente de la sociedad a su manera) sustituyéndolas por unas relaciones imaginarias.
Así, por ejemplo: en la Edad Media la religión imperante es el cristianismo que concibe a los hombres como iguales ante Dios, los cuales deben ser buenos aquí en la tierra para ganarse el cielo, etc. Pero con eso sólo están justificando el que realmente los hombres sean desiguales porque hay clases sociales que viven a costa de otras, y el exigírseles un buen comportamiento, etc., sólo sirve para obligarlos a aceptar resignadamente su situación. Otro ejemplo de interpretación ideológica es el de quienes -pongamos en el siglo XVI- pretenden hacer pasar la situación de inferioridad social de la mujer en esa época como algo natural, que no es sólo una cosa de esa época sino como algo que es esencial al orden del mundo, como algo impuesto por la propia naturaleza, cuando en realidad se trataba de una mera situación coyuntural propia de esta época histórica pero que no tiene por qué ser así, que no tiene ningún fundamento en la naturaleza sino sólo en la situación histórica.
Dicho de otro modo, "ideológico” es el discurso que presenta una situación de hecho como fundada de derecho, un privilegio tradicional como una superioridad natural.
Política
La estructura de la sociedad quedará explicada entonces de la siguiente manera: en la base está la estructura económica o infraestructura. Esta estructura económica o infraestructura está compuesta por:
1. Las fuerzas productivas: compuestas de maquinaria, trabajadores y materias primas.
2. Las relaciones de producción: basadas en las relaciones de propiedad y que son las que dan origen a las clases sociales.
Sobre esa base se monta la estructura ideológica o superestructura, que está compuesta por las diversas formas de conciencia, conciencia que abarca aspectos jurídicos, políticos, religiosos, filosóficos, artísticos, etc.
El cambio de una forma social a otra se producirá de la siguiente manera:
1. Las fuerzas productivas adquieren en un momento dado un gran desarrollo (por ejemplo: como consecuencia del descubrimiento de nuevas tecnologías) con lo cual las antiguas relaciones de producción ya no valen. Se produce un desajuste (contradicción), un enfrentamiento entre clases, que provoca un cambio de relaciones de producción (revolución).
2. Como consecuencia de ese cambio se produce una nueva conciencia ideológica (cambian las formas jurídicas, políticas, filosóficas, religiosas, etc.).
Marx dará más importancia a la base material (estructura económica) que a la conciencia ideológica a la hora de explicar los cambios sociales, cosa que lo diferenciará radicalmente de Hegel. No obstante Marx considera que la forma de conciencia también influirá sobre la infraestructura económica (aunque deje sin explicar esta posible influencia, que, en cualquier caso, tendrá menor importancia).
Marx dedica una especial atención al estudio de la economía capitalista a la que dedica la más voluminosa y elaborada de sus obras El capital, donde introduce -o recoge- toda una serie de categorías que le van a permitir una mayor precisión en el análisis de dicha sociedad. Tales son las de "mercancía”, "plusvalía”, “valor” (de uso y de cambio), etc.
El Capital analiza la economía capitalista, comienza con un análisis de la mercancía. Llamamos mercancía a cualquier cosa que es elaborada con vistas a su intercambio por cualquier otra. Toda mercancía tiene un valor de uso y un valor de cambio.
El valor de uso es el que tiene en virtud de sus "cualidades” específicas (así la harina, la tela, un coche, unos zapatos) que permiten satisfacer determinadas necesidades.
El valor de cambio es el valor común a diverso tipo de mercancías y que permite cambiar unas por otras (así podemos cambiar 2O kg. de harina por 3 metros de tela). Este valor es puramente cuantitativo, lo que permite, para facilitar los intercambios, medirlo en dinero. Una característica general de las sociedades capitalistas es su tendencia a convertirlo todo en mercancía, es decir, a convertir toda cosa en algo intercambiable. Pues bien, ¿cómo se mide el valor de cambio que permite este intercambio? El valor de cambio es el valor social de un producto medido en horas/hombre necesarias para producirlo. La medida no se hace por lo que de hecho tarda en hacerlo un trabajador, sino por lo necesario para producirlo dada la situación de desarrollo social en ese momento. Es decir, si un panadero con medios artesanales tarda una hora en hacer un pan de 1/2 kilo, pero otro panadero con los medios adecuados tarda 10 minutos, el valor social del pan es este último.
Dado que en la sociedad capitalista todo tiende a convertirse en mercancía, la fuerza de trabajo de cada trabajador acaba también convertida en mercancía. Si bien, en una mercancía muy especial, ya que es la que permite la producción de mercancías. El valor de cambio de esta mercancía se determina como el de cualquier otra, por el valor en horas/hombre del trabajo necesario para producir todo tipo de cosas que mantengan al trabajador y a su familia con vida y en condiciones de seguir produciendo. Ahora bien, el valor que produce el trabajador para el capitalista y el que éste le paga (lo necesario para su automantenimiento) son diferentes, y en esto radica la ganancia del capitalista. A esa diferencia llama Marx plusvalía. La plusvalía es la diferencia que hay entre lo que cuesta en cantidad de trabajo mantener al propio trabajador en condiciones de trabajar y lo que cuesta lo que éste produce. Este segundo valor es siempre mayor que el primero. La diferencia (que será tanto mayor cuanto más y mejor sea la organización social del trabajo) es apropiada por el capitalista, de donde saca ganancia (a costa de la explotación del trabajo del trabajador).
La propia lógica del desarrollo del capitalismo será la que produzca las condiciones para su superación. En efecto, el capitalista necesita competir con sus mercancías en el mercado. Para hacerlo en condiciones ventajosas necesita acelerar la producción (con una producción cada vez a mayor escala, con mayor inversión en tecnología, etc.). Este desarrollo de la producción produce los siguientes efectos: (1) por un lado una concentración de capital en cada vez menos manos (la pequeña burguesía y los pequeños empresarios incapaces de competir acabarán arruinados y pasarán a engrosar las filas del proletariado). (2) Por otro, una sociedad cada vez más organizada y centralizada. Pues bien, llegará un momento en que esa sociedad ya perfectamente organizada podrá prescindir de la minoría dueña del capital, con una simple revolución (esa organización impuesta por las necesidades del sistema capitalista pasará a ser autoorganización). Ésta será la batalla definitiva en la lucha de clases, ya que, al ser ahora la inmensa mayoría de la población la que toma el poder en sus manos, no hay lugar para otra división en poseedores y desposeídos.
Los seguidores de Marx sostenían que todo poder político está siempre al servicio de una clase dominante, incluso el de las sociedades liberales y democráticas. Por ello, propugnaban:
1. La toma de poder del Estado por una vanguardia obrera que instaurase una dictadura del proletariado.
2. Socializar los medios de producción (que pasarían a ser gestionados por el Estado).
3. Eliminar la propiedad privada, causa de las desigualdades sociales y de la explotación.
4. Finalmente, la destrucción del propio Estado (la sociedad, en la que ya no existiría la propiedad privada y, por lo tanto, la desigualdad entre clases, se organizaría ella sola).
La revolución de 1917, que convirtió a Rusia en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (y la oleada de revoluciones que le siguieron en el Este de Europa, China, Cuba, etc.) se hizo siguiendo los planteamientos de Marx y Engels.
No hay comentarios:
Publicar un comentario